Ayer vi un interesantísimo documental que creo que resume muy bien la gestación de la actual crisis mundial. Creo que viene bien recordarlo ahora que vamos a entrar en un período de mentira y de doble lenguaje orwelliano donde se confunden los términos, donde se pretende echar tierra sobre el asunto, ocultar las causas reales, buscar chivos expiatorios, hacer que paguen justos por pecadores y buscar salidas de la crisis que pasen por el autoritarismo (escudándose en la ley y el orden en sentido orwelliano), la demagogia y el populismo, con partidos del té y otras variantes de partidos que seguramente surgirán en los extremos del espectro ideológico como respuesta a la crisis. __________________________________________ "Fric, Krach y Gueule de Bois" (Dinero, Crack y resaca) es un extraordinario documental realizado por el actor francés Pierre Arditi que recorre la historia de las últimas 3 décadas y describe muy bien la gestación de la crisis y de las sucesivas burbujas económicas: petróleo, internet, inmobiliaria, que traza su origen en el fin de la era industrial, la adopción generalizada de las tesis neoliberales y el control de la economía por la filosofía del dinero fácil, de la ingeniería financiera que hace cambiar ingentes cantidades de dinero de mano sin generar verdadera riqueza invirtiendo en productos financieros cada vez más complejos, desregulados e intangibles e ininteligibles, todo ello a rebufo de las políticas de Reagan y Thatcher que protagonizaron la puesta en práctica de las tesis neoliberales de Milton Friedman y los Chicago Boys que coparon los puestos de asesoramiento financiero y económico de la mayoría de gobiernos desde los años 80 hasta nuestros días, incluido el que una vez fue considerado maestro y genio de la economía y presidente de la FED: Alan Greenspan, que ya retirado, reconoció estar equivocado.
El documental en francés "Fric, Krach y Gueule de Bois" ("Dinero, Crack y resaca") estará disponible en línea algo menos de una semana. Éstá centrado en Francia pero se pueden establecer paralelismos con la economía española.
Todo comienza cuando el proceso de nacionalización de industrias estratégicas como la siderurgia tras la Segunda Guerra Mundial y fruto del New Deal (el nuevo pacto social) se invierte, se desmantelan industrias nacionales, en Francia de la mano de Mitterand (socialista), que había prometido mantener las subvenciones a la industria, y en España de la mano del gobierno socialista, el más privatizador de todos.
En el origen de estas corrientes privatizadoras se encuentra Milton Friedman, que preconiza la privatización de las industrias, la reducción del papel del estado en la economía. La crisis de finales de los 60 y principios de los 70 y el premio nobel recibido produce un impulso de sus tesis que son rápidamente abrazadas por Thatcher y Reagan.
El estado, la burocracia y el "socialismo" son los enemigos del crecimiento económico. Thatcher comienza el desmantelamiento de la minería y la siderurgia y se produce el enfrentamiento entre mineros y obreros contra el gobierno. Reagan se enfrenta por su parte al sindicato de controladores aéreos, ambos ganan la batalla.
[Nota: Es curioso observar como a lo largo de los años 80 y 90, socialistas y laboristas han abrazado también el modelo neoliberal en lo que se dio en llamar la Tercera Vía, siendo Tony Blair en Gran Bretaña el ejemplo quizá más claro]
El mercado y el individualismo deben reinar, el estado, la burocracia, las conquistas sociales, los sindicatos son el enemigo y hay que minar el equilibrio socio-laboral existente hasta entonces. La batalla fue ganada en todos los frentes, especialmente el mediático.
Tras la crisis de la industria, en los años 80-90, nace una nueva clase, los golden boys (los herederos de los chicago boys), los financieros, los yuppies, en el hueco dejado por la economía industrial nace la economía financiera que promete ganar dinero fácil con salarios desproporcionados. Se ensalzan nuevan figuras de hombres de negocios y mediáticas, en lo que en España se conoció como "el pelotazo" aue se enriquecen de la noche a la mañana. En Francia los prototipos de esta nueva figura están representados por Bernard Tapie y Jean-Marie Messier fundador de Vivendi (más tarde Vivendi-Universal, dueño de Canal Plus). En España podríamos hablar de Jesús Gil, Ruiz Mateos o Mario Conde. El hombre de negocios, estrella y vedette, muy mediatizado y admirado por la sociedad. Recordemos el famoso honoris causa de Mario Conde, modelo de éxito para toda la gente joven de la época. Todos ellos acabaron en la cárcel, con procesos judiciales o en la ruina.
Los 90 tienen otra cara que es el paro y la pobreza fruto de la mala distribución generada por una economía virtual basada en el dinero y el individualismo que deja de lado los temas sociales y la creación de verdadera riqueza.
El humorista Coluche crea los "restaurantes del corazón" (restos du coeur) que dan de comer a miles de parados. Coluche quiso formar un partido político, y presentarse a las elecciones presidenciales pero desapareció en un accidente que dio lugar a teorías conspirativas sobre un posible asesinato organizado desde el poder.
El valor trabajo ha sido sustituido por el valor dinero. No se respeta a una persona por lo que sabe hacer o por su trabajo sino por su riqueza. John Pierpont Morgan en los años 20 dijo que él no invertiría nunca en una empresa donde el presidente ganara más de 20 veces el salario del empleado menos pagado. Durante los últimos años estas diferencias crecen hasta el punto que llegan a multiplicarse de 20 a 300 ó 400. Las multinacionales, crecen, las fusiones se generalizan y se generaliza el fenómeno de la globalización y de las empresas transnacionales con más fondos que el PIB de muchos países y más poder económico y político.
Aparece Internet y el mundo financiero lo ve como una oportunidad de hacer dinero fácil. Yahoo, Google, Amazon, Netscape, las empresas se multiplican tanto como los fracasos, los inversores acuden en masa e invierten en esas empresas en función del número de usuarios y no en función de sus ingresos reales. En España tenemos algunos ejemplos como el buscador Olé que dió lugar a Terra cuyas acciones se dispararon. El punto culmen de este fenómeno es Facebook, una empresa capitalizada en valores millonarios pero que no genera beneficios ni tiene un modelo de negocio. Google ha tardado años en dar dinero, hasta que a alguien se le ocurrió encontrar un modelo de negocio basado en la publicidad. Y esto son los grandes éxitos, pero en el camino se quedaron miles de empresas sobre las que se crearon falsas expectativas.
Cuando las expectativas no se cumplen porque las empresas no generan los beneficios esperados, estalla la burbuja. El mayor valor de Internet no es su capacidad de generar beneficios sino justamente el contrario, su gratuidad, la democratización de la información, la compartición de recursos, los servicios gratuitos: búsquedas, música, contactos...
Llega el 2001 y con él el atentado del 11-S, que acentúan la crisis. Greenspan, el alumno aventajado de Milton Friedman, el chicago boy, el maestro, el genio de las finanzas, decide tomar medidas para relanzar la economía, bajando los tipos de interés hasta mínimos desconocidos. El dinero es casi gratis, los créditos son muy baratos, y se disparan. Bush declara que le gustaría ver a todos los americanos, especialmente los más pobres ser dueños de sus casas, quiere facilitar el acceso a la vivienda, es el comienzo de la burbuja inmobiliaria [la misma afirmación haría el propio Sarkozy con la burbuja inmobiliaria a punto de estallar]. Los americanos viven a crédito, "por encima de sus posibilidades" como se ha puesto de moda decir, la desindustrialización del pasado, la globalización, la deslocalización de las industrias y la mano de obra barata en China y otros países subdesarrollados o emergentes, hace que China se convierta en la industria que fabrica los productos que se consumen en occidente, su capacidad de ahorro hace que China compre masivamente deuda en dólares. Los chinos, mucho más pobres que los occidentales, trabajan, ahorran, y producen, compran y financian la deuda de los occidentales, sobre todo la de los americanos que viven a crédito. El estallido de la burbuja está servido.
Sólo falta el catalizador que va a desencadenar el estallido y éste se produce una vez más por la avaricia y el deseo de hacer dinero fácil, los productos tóxicos que empaquetan deuda de alto riesgo en productos que ocultan su riesgo y que compran todos los bancos. Este vídeo (en inglés) de un programa de humor de la BBC lo explica perfectamente en tono humorístico (por no llorar):
Las consecuencias humanas son trágicas, miles de personas desfavorecidas pierden sus casas y no pueden afrontar sus créditos hipotecarios. Lo peor del caso es que existían los mecanismos y las organizaciones públicas para detectar este riesgo, pero fueron acalladas por los chicago boys, ex-financieros que copaban los puestos de consejeros del departamento de economía y de la FED: Alan Greenspan, Robert Rubin(ex Goldman Sachs y ministro de finanzas) y Larry Summers (consejero del ministro)
Brooksley Born presidente de la CFTC (Comisión del Comercio en Futuros sobre Mercancía), organismo público encargado de la vigilancia del comercio entre organismos financieros, pidió ya a mediados de los 90 que se incrementaran los controles y la regulación de las entidades financieras que daban créditos fáciles sin controlar el riesgo y productos enormemente opacos, porque vio el riesgo detrás de esos productos. Greenspan (presidente de la FED) y Rubin (ministro de finanzas) se deshicieron de la molesta Sra. Born que se vio obligada a dimitir. Greenspan afirmó públicamente: "No conozco ninguna regla que pueda impedir a la gente hacer cosas estúpidas", este "sabio consejo" del maestro, del incuestionable genio de la economía fue seguido por el poder político y Born dimitió.
El estallido de la burbuja subprime estaba servido, la pérdida de ahorros, de trabajos, del esfuerzo de miles de vidas se fue por el retrete. Los bancos se empezaron a ver amenazados de quiebra. Greenspan ha reconocido después, demasiado tarde, estar equivocado. La inyección de fondos públicos, la nacionalización de las entidades financieras sirvió para rescatar a los bancos. Ben Bernanke, nuevo presidente de la FED y sucesor de Greenspan, decide esta inyección para evitar la repetición del crack de 1929. Se rescatan todos los bancos en peligro de quiebra menos uno: Lehman Brothers, del que se quiere hacer un ejemplo. Pero la razón de la ausencia de rescate no es otra que una venganza personal del ministro de finanzas, Henry Paulson, contra el presidente de Lehman, Dick Fuld, al que se la tenía jurada desde sus tiempos de presidente de Goldman Sachs. Venganza entre golden boys y financieros sin escrúpulos, que además son miembros del gobierno. Esa venganza no hizo sino agudizar y estallar una crisis que ya estaba servida, una vez más la avaricia, la venganza y la estupidez.
Dick Fuld sirve [junto con Bernard Maddoff(creador de un fraude financiero piramidal)] para encarnar el mal absoluto, la búsqueda de chivos expiatorios para tapar un fallo sistémico mucho más profundo. En Francia el papel del malvado que ha servido para dar ejemplo lo ha encarnado Jêrome Kerviel, el trader francés que estuvo a punto de hundir a Societé General especulando sin límites.
La bolsa se hunde, la confianza en los mercados se pierde y resurge el fantasma de la crisis del 29.
Los mercados necesitan de mecanismos de control en manos del estado. Friedman, Greenspan y los golden boys estaban equivocados.
Los estados han salido al rescate de entidades financieras, industrias estratégicas, que han hecho endeudarse en exceso a los estados. Todo agravado por la pérdida de ingresos provocada por la crisis. Las economías más débiles son arrastradas por la crisis y necesitan ser rescatadas, son los PIGS: Portugal, Irlanda, Grecia y España.
Los tipos de deuda pública de estos países se disparan y ello amenaza con la quiebra de la economía de estos estados que al formar parte del euro, la moneda única, pueden arrastrar al resto de la economía europea.
Grecia e Irlanda ya han tenido que ser rescatadas. Portugal niega que tenga que ser ayudada, pero Grecia e Irlanda ya negaron la necesidad de ese rescate. Lo enfermizo de esta situación es que la decisión del rescate proviene de los mismos que han provocado la crisis y que especulan con la deuda de estos países, dado el tremendo grado de endemismo y complicidad entre gobiernos, ministerios de economía y entidades financieras.
Hoy Internet ha sido sustituido por la ecología y las energías renovables como motor de la economía y de la innovación. Corremos el riesgo de encontrarnos con una burbuja ecológica si permitimos que las entidades financieras, deciden utilizar este nuevo motor de innovación como herramienta para hacer dinero fácil como ya pasó con Internet.
Rentabilizar cada dólar invertido - Joseph Stiglitz
Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economía en 2001, denostado , odiado y marginado por los ultraliberales, el tiempo viene a darle la razón, para que se la vuelvan a robar. Pronostico que mañana todos seremos keynesianos.
La economía keynesiana cobra nueva relevancia en la economía global del siglo 21
Preservar las instituciones financieras no es un fin en si mismo, sino el medio para justificar un fin. Lo importante es mantener el flujo de crédito.
Ahora todos somos Keynesianos. Incluso la derecha en EEUU se ha unido al bando Keynesiano con entusiasmo inusitado y en una escala que en otra época hubiera sido inimaginable.
Para todos los que siempre reclamamos alguna conexión con la tradición keynesiana, este es un momento de triunfo, tras haber sido abandonados en el desierto, casi rechazados y condenados al ostracismo durante más de tres décadas. De algún modo, lo que está pasando ahora es un triunfo de la razón y de la evidencia frente a determinadas ideologías e intereses.
La teoría económica ha explicado desde hace tiempo por qué los mercados sin control no se auto-regulan, por qué la regulación era necesaria, por qué el gobierno tenía un papel a jugar importante en la economía. Pero muchos, especialmente los que trabajan en los mercados financieros, presionaron por un tipo de "fundamentalismo de mercado". Las políticas equivocadas resultantes - promovidas por entre otros, algunos miembros del equipo económico del presidente electo Barack Obama- habían provocado antes enormes costes en los países en vías de desarrollo. El momento de iluminación vino sólo cuando esas políticas empezaron a provocar gastos elevados en los EEUU y otros países industrializados avanzados.
Keynes argumentaba no sólo que los mercados no se auto-regulaban, sino que en una recesión severa, la política monetaria era muy seguramente ineficiente. Una política fiscal era necesaria. Pero no todas las políticas fiscales son iguales. En EEUU, hoy, con un exceso de deuda de los hogares y mucha incertidumbre, la reducción de impuestos son probablemente ineficientes (como lo fueron en Japón en los años 90). Gran parte de los recortes de tasas de Febrero en EEUU se fueron al ahorro.
Con la gran deuda que deja la Administración Bush, los EEUU deberían estar especialmente motivados para conseguir la máxima estimulación posible de cada dólar gastado. El legado de baja inversión en tecnología e infraestructura, especialmente de tipo ecológico, y la creciente brecha entre ricos y pobres, requiere congruencia entre gasto a corto plazo y visión a largo plazo.
Todo ello necesita la reestructuración tanto de programas de inversión como de impuestos. Reducir los impuestos en los pobres y crecientes beneficios por desempleo mientras simultáneamente elevar los impuestos de los ricos pueden estimular la economía, reducir el déficit y la desigualdad. Reducir gastos en la guerra de Irak y gasto creciente en educación pueden simultáneamente mejorar los resultados a corto y largo plazo y reducir el déficit.
Keynes estaba preocupado por la trampa de liquidez -la incapacidad de las autoridades monetarias de inducir un incremento en la oferta de crédito para incrementar el nivel de actividad económica. El Director de la Reserva Federal de EEUU Ben Bernanke ha tratado de evitar que caigan las culpas en la FED por agudizar la recesión del mismo modo que se la culpa de la Gran Depresión, a menudo asociada con la contracción de oferta monetaria y el colapso de los bancos.
De nuevo hay que interpretar la historia con cuidado: preservar las instituciones financieras no es un fin en si mismo, sino el medio para alcanzar un fin. Es el flujo de crédiro que es importante, y la razón por la que la caída de los bancos durante la Gran Depresión fue importante es que estaban involucrados en determinar la capacidad de endeudamiento; eran los depositarios de la información necesaria para el mantenimiento del crédito.
Pero el sistema financiero estadounidense ha cambiado de forma dramática desde los años 30. Muchos de los grandes bancos de EEUU abandonaron el negocio de préstamo para irse al negocio del movimiento de capitales. Se dedicaron a comprar activos, empaquetarlos y venderlos, estableciendo un récord de incompetencia en el cálculo del riesgo y en la evaluación de capacidad de endeudamiento. Cientos de miles de millones se han gastado en preservar estas instituciones disfuncionales. No se ha hecho nada para afrontar sus perversas estructuras de incentivación, que animan a un comportamiento cortoplacista y a la toma de riesgos excesiva. Con recompensas privadas que tan poco tienen que ver con los beneficios aportados a la sociedad, que no sorprende que la persecución egoísta del propio interés (codicia) lleve a consecuencias socialmente destructivas. Ni siquiera han servido a los intereses de sus propios accionistas.
Mientras tanto, poco se está haciendo para ayudar a los bancos que realmente hacen lo que se supone que los bancos tienen que hacer -prestar dinero y evaluar capacidad de endeudamiento.
El gobierno federal de los EEUU ha asumido deudas y riesgos por valor de billones de dólares. Cuando se rescata el sistema financiero, no menos que en política fiscal, hay que preocuparse de "rentabilizar cada dólar invertido". Si no, el déficit que ha doblado en 8 años -ascenderá todavía más.
En Septiembre, se habló que el Gobierno obtendría una devolución del dinero con intereses. Dado que el rescate se ha disparado, está cada vez más claro que esto no era más que otro ejemplo de mercados financieros incapaces de evaluar riesgo -igual que han hecho de forma sistemática durante los últimos años. Los términos del rescate de Bernanke-Paulson perjudicaron a los contribuyentes, soreprendentemente sin embargo, y a pesar de su volumen, han hecho poco para reavivar el préstamo.
El empuje neoliberal contra la regulación ha servido bien a algunos intereses. Los mercados financieros funcionaron bien durante la liberalización del mercado de capital. Permitir a EEUU vender sus productos financieros de alto riesgo e involucrarse en la especulación por todo el mundo ha servido bien a los intereses de sus empresas, incluso si han impuesto enormes costos a los demás.
Hoy, el riesgo consiste en que las doctrinas keynesianas serán usadas (y se abusará de ellas) para servir a los mismos intereses. ¿Habrán aprendido la lección los que abusaron de la desregulación hace 10 años? O promoverán únicamente reformas cosméticas -las mínimas requeridas para justificar los rescates de millones de billones de dólares? ¿Ha habido un cambio de filosofía, o sólo un cambio de estrategia? Después de todo, en el contexto actual, ¡la aplicación de políticas keynesianas resulta incluso más beneficiosa que la aplicación del fundamentalismo de mercado!
Hace una década, en la época de la crisis financiera asiática, hubo mucha discusión sobre la necesidad de la reforma global de la arquitectura financiera. Apenas se hizo nada. Es imperativo que no sólo respondamos de manera adecuada a la crisis actual, sino que llevemos a cabo reformas a largo plazo que serán necesarias si queremos crear una economía global equitativa, más próspera y estable.
Sabemos que las causas de la crisis están en una burbuja inmobiliaria provocada por el endeudamiento masivo de asalariados que han visto reducido su poder adquisitivo durante años de salarios decrecientes y beneficios crecientes de las empresas. Entre las medidas tomadas están la inyección masiva de fondos y la nacionalización de empresas. Muchos opinan que ante la falta de liquidez de las empresas el Estado debe tomar el relevo, aumentar el gasto público e incrementar las inversiones.
Sin embargo Aznar opina todo lo contrario: debilitar más si cabe la posición de los asalariados, lo que eufemísticamente él denomina flexibilización del mercado laboral, despido libre para facilitar el aumento del paro, reducción del gasto público. Habla de intromisión de los poderes púbicos pero no se refiere para nada a la inyección de capital en las empresas y bancos, algo que es absolutamente contrario a su credo ideológico ultra-liberal, pero decide ignorarlo y no mencionarlo. Para acabar sacando una bola de cristal en la que pronostica años de penuria económica en España pero no tanto en EEUU que parece estar haciendo lo correcto [nacionalizando bancos y aseguradoras supongo].
Pues ahora sabemos que EEUU nos lleva un año de ventaja en el tema de la recesión.
Aznar no sabe (o no quiere saber) que la causa de la crisis está en las políticas ultra-liberales llevadas a cabo durante décadas a escala global (globalización). Una crisis como la que estamos viviendo no tiene un periodo de gestación de unos meses sino de años y muestra un profundo problema en la base del sistema, no hay más ciego que el que no quiere ver, él propone seguir empecinado en las mismas. Supongo que en sus planes estará la búsqueda de culpables y seguro que no los encuentra en la clase financiera o empresarial sino en los parias y los inmigrantes.
Ha llegado el momento de replantearse el sistema por completo y que los ciudadanos tomen las riendas de su destino económico, a nadie se le debe delegar el poder, menos el económico, sin responder ante el ciudadano ("No power without accountability"). Es necesario democratizar las instituciones financieras especialmente bancos centrales, FMI y Banco Mundial, que periódicamente respondan ante los ciudadanos en las urnas como los políticos. Ha llegado el momento de plantear una Constitución Económica.
No puede ser que un señor sentado en un despacho que no ha sido elegido por nadie salvo por las élites financieras decida el destino económico del mundo subiendo o bajando los tipos de interés o incrementando la masa monetaria a su antojo, y siempre a favor de las élites financieras.
Si la masa monetaria aumenta nuestro dinero pierde valor, si los tipos de interés suben, repercute inmediatamente en la liquidez de las empresas y los empresarios suben los precios, congelan los salarios o ambas cosas a la vez. Y como es algo afecta directamente a los ciudadanos, estos deben de tener voz y voto y sobre todo estar informados de por qué se toman las decisiones financieras que a todos nos afectan.
La crisis actual se parece sorprendentemente a la crisis de 1929 por mucho que nos digan lo contrario recurriendo a teorías monetarias. La crisis de 1929 se inició por una burbuja inmobiliaria en el estado de Florida, como ésta que vivimos, tuvo su origen en la especulación inmobiliaria y bursátil, en las desigualdades cada vez mayores entre salarios, en la concentración de riqueza en menos manos y en la falta de poder adquisitivo de los asalariados.
Yo también tengo una bola de cristal que consiste en mirar a la historia y ver qué pasó entre 1929 y 1939, y me dice que si hacemos caso a los sicarios económicos de la élite financiera, como Aznar, la crisis se agravará, la tensión social aumentará, se radicalizarán las posiciones políticas, la ultra-derecha buscará culpables entre los más desfavorecidos, vendrán los estados policiales, el fascismo, el comunismo, el totalitarismo y volveremos a matarnos entre nosotros por culpa de gente avariciosa y codiciosa que pretende tomarnos el pelo y que no atajemos los problemas en su raíz y su causa original.
Estamos en el año 2008 después de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos... ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor.
Mientras en EEUU, modelo de liberalismo y libre mercado, se nacionalizan empresas a causa de la crisis, Esperanza Aguirre, o la cólera de Dios, la heroína lideresa que huye de los atentados terroristas pisando charcos de sangre, decide que el agua... perdón, la gestión (tan sólo la gestión no exageremos) del agua de Madrid debe privatizarse. En cualquier caso, es un proceso irreversible porque de facto ya más del 40% de los servicios estaban privatizados, apenas importa si el Canal de Isabel II tiene beneficios o no, lo importante es que hay una tajada que sacar del agua y las ganancias se privatizan, cuando dé pérdidas ya la convertiremos en pública.
El neoliberalismo nos aseguró que el sistema de libre mecado es autoregulado y que en ese sistema sólo los más adaptados sobreviven y los otros desaparecen. Si eso es así, ¿por qué no han llevado esa tesis hasta las últimas consecuencias? ¿Por qué se dedican a inyectar capital por valor de miles de millones de euros en instituciones financieras y nacionalizan empresas? ¿Por qué se privatizan las ganancias y se nacionalizan las pérdidas? ¿Por qué las tesis neoliberales sólo se aplican en periodos de crecimiento económico? ¿Por qué esos paréntesis de capitalismo estatal tras periodos de liberalismo salvaje? ¿Y ahora qué...?
Así de contundente se mostró Julio Anguita, en la cena del 72 anivesario del PSUC, organizada por el PSUC Viu, en relación con la crisis económico-financiera del capitalismo. El exsecretario general de IU, afirmó en Sabadell (Barcelona) lo siguiente: “Me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado: ¿Y ahora qué, hijos de puta?”.
Anguita sostuvo que la actual crisis económica ha sido auspiciada por políticas neoliberales refrendadas por los sucesivos Gobiernos de los últimos 30 años, en las que el sector financiero ha ido cobrando mayor protagonismo en detrimento de las rentas del trabajo, “que volverán a pagar la crisis”. En una misma línea, Francisco Frutos, secretario general del PCE, afirmó que durante años en las Cortes “se escuchaban burlas desde el PP pero también desde los asientos PSOE cuando abogábamos por la creación de empresas públicas y estimábamos conveniente hacer algunos planes económicos”. “Entonces nos llamaban fracasados y anticuados, ser reían de nosotros. Y ahora inyectan dinero público, del conjunto de la sociedad, para salvar bancos y nacionalizarlos”, ironizó.
¿Quién ha dicho que el capitalismo esté en crisis?
El capitalismo no está en crisis de la misma forma que el comunismo o el marxismo como teorías económicas no pueden estarlo. Lo que está en crisis es la aplicación práctica del capitalismo desde los años 80: la escuela de Chicago, Friedrich Hayek, el thatcherismo, el reaganismo, el ultraliberalismo. Y ultraliberales resultan ser los neocons estadounidenses: Bush, Cheney, Rumsfeld... y también los neocons españoles: especialmente todos aquellos partidos e instituciones que recientemente tienen o tenían un logo naranja (el color liberal por excelencia).
Ni que decir tiene, que estas tesis en ningún momento fueron severamente discutidas cuando no reforzadas por las corrientes de izquierdas de la llamada tercera vía como el nuevo laborismo de Blair y en menor medida por partidos de izquierdas como el PSOE, con corrientes liberales muy definidas.
La concepción según la cual es mercado es soberano, es sabio y es capaz de autorregularse no sólo están en crisis sino que están en la misma raíz de la crisis que vivimos, el resultado es que EEUU está aplicando políticas social-demócratas o de capitalismo estatal, nacionalizando bancos e instituciones financieras a través de la FED y el Tesoro Público.
Si el credo liberal asegura que la libre competencia permite sobrevivir sólo a aquellas empresas que son viables y el Estado no debe nunca intervenir en el funcionamiento del mercado ¿por qué no han seguido ese credo hasta sus últimas consecuencias y han dejado que el mercado soberano decida? ¿Por qué el Gobierno estadounidense rompe de repente y excepcionalmente las reglas del juego y se está gastando cantidades ingentes del erario público en salvar entidades financieras que habían abusado del sistema? ¿No será que el sistema falla?
Un chiste en un periódico alemán mostraba a un directivo del gigante de las aseguradoras americano AIG a la salida de la reunión donde el Tesoro Público anunciaba la compra del 80% de las acciones de la empresa por parte del Estado y su nacionalización de facto. El directivo de AIG declaraba:
- No teníamos elección, era socialismo o muerte.
Bien es cierto que esas medidas no tienen demasiado que ver con el socialismo, sino más bien con el capitalismo estatal, muy en línea con la política económica gaullista que ha sido tradición en Francia durante muchos años. Y es por eso que en la crisis actual hay quien dice que si bien la crisis es global posiblemente países como Francia que apenas acababan de subir al carro del neoliberalismo gracias a Sarkozy tengan más fácil desmarcarse y salir de la crisis, mientras que EEUU, Reino Unido o España, subidos al carro neoliberal desde hace años lo pueden tener más difícil para salir de la crisis.
El neoliberalismo prometía que el individualismo y el libre mercado nos llevarían a ser más libres, a mejorar las condiciones económicas de todos, a aumentar la competencia, a acabar de una vez por todas con el sistema de clases. La realidad nos ha mostrado que el neoliberalismo nos ha hecho a todos más esclavos del consumismo, nos ha aislado como individuos, nos ha hecho más egoístas, ha aumentado las desigualdades, ha agudizado la divisiones de clases y lleva camino de acabar con la competencia porque la propia competencia salvaje lleva a un sistema donde el pez grande se come al chico, como nos han mostrado la sucesión de fusiones y adquisiciones de los últimos años, con la creación de multinacionales cada vez más poderosas, que convierten la libre competencia en oligopolios y lobbies poderosos que controlan los gobiernos.
Los últimos años han visto cómo el poder adquisitivo de los ciudadanos se reducía mientras los beneficios empresariales han ido creciendo más y más. Y ahí está otra de las razones de la quiebra del sistema, para que el sistema funcione es necesario que haya consumo, y el consumo lo generan los ciudadanos, si estos pierden poder adquisitivo, la única forma de mantener el consumo es a través del crédito y el endeudamiento. Pero es claramente un sistema insostenible que antes o después debe quebrar.
Quizá demasiado tarde nos estamos dando cuenta que un crecimiento constante del 1% es un crecimiento exponencial; el 1% de una cantidad cada vez mayor supone un crecimiento no lineal, ese crecimiento es insostenible y amenaza el propio equlibrio ecológico en el planeta.
El sistema neoliberal ha demostrado ser una trampa, fueron las nacionalizaciones tras la Guerra Mundial las que permitieron crear infraestructuras y el tejido empresarial tanto en Europa como EEUU que han permitido el avance tecnológico e industrial y el progreso en las últimas décadas. El neoliberalismo nos dijo que las empresas estatales se habían convertido en estructuras burocráticas inamovibles y era necesario privatizarlas, tras 3 décadas de privatizaciones, nos encontramos que es necesario volver a nacionalizar las empresas para salvarlas del desastre. Visto con perspectiva lo que se observa es una gran trampa: "Privatización de las ganancias y nacionalización de las pérdidas"
Mientras el crecimiento económico estaba asegurado el libre mercado, las privatizaciones estaban muy bien, ahora que vienen mal dadas hay que recurrir a la ayuda del Estado y el dogma del libre mercado se desvanece, se obliga a éste a salvar a las empresas de la quiebra y encima se afirma con cinismo hipócrita que es una situación temporal, un paréntesis en la economía de libre mercado.
Lo más preocupante es observar como son los mismos políticos que han estado defendiendo este sistema ultraliberal los que se proponen salvarnos de la catástrofe y refundar el sistema. No hace ni dos años, Sarkozy pro atlantista y neoliberal, aseguraba que quería desarrollar en Francia el mismo sistema de crédito hipotecario que en EEUU, y aseguraba que era la raíz del crecimiento americano y permitiría que todos los ciudadanos franceses fueran propietarios. Curiosamente es el sistema de créditos hipotecario, las hipotecas baratas o subprime, las que están en la base de la debacle financiera. Ahora Sarkozy quiere castigar a los culpables, puede empezar por castigarse a si mismo.
Asegura Aznar, que debe tener una bola de cristal, que EEUU se recuperará de la crisis rápidamente mientras España seguirá sumida en la misma durante muchos años. Curiosamente EEUU está llevando a cabo medidas radicalmente opuestas a las que lleva defendiendo Aznar en el PP y en su fundación FAES, es decir, medidas antiliberales, nacionalización de empresas e instituciones. Medidas contrarias a las que la muy ultraliberal Esperanza Aguirre está tomando en Madrid: mientras el mundo entero nacionaliza ella pretende privatizar la sanidad.
Una de las cosas que más me enerva en esta crisis que vivimos (quizá una de las más grande que jamás se hayan conocido) es la increíble ceguera que demuestran los políticos, los medios de comunicación y por consecuencia el público en general. La utilización política de una crisis global para continuar echándole la culpa al contrincante político, la utilización de argumentos populistas y demagógicos, la visión a corto plazo, provinciana, cerrada y caudillista para asegurarse la poltrona.
Ese tipo de ceguera que busca justificación a propios errores del pasado y culpables donde no los hay que en 1929 llevó al ascenso del fascismo y a la Guerra Mundial. Espero que no sigamos repitiendo los mismos errores.
Este articulo creo que afronta las razones de la crisis y su origen en la implantación del neoliberalismo por Thatcher, Reagan y sus seguidores y muy especialmente: George W. Bush, Berlusconi, Blair, Aznar y Sarkozy. Pero del que no son menos responsables líderes de una izquierda que se ha plegado a los dogmas del liberalismo salvaje reinante.
Como bien explica al final el artículo, si Sarkozy busca culpables para castigarlos puede ir empezando por él mismo.
Por Pierre Larrouturou, economista socialista que anuncia la caída del sistema desde hace años.
1. ¿Por qué este pánico repentino?
Después que estallara la crisis de las hipotecas "subprime" en junio 2007, todo el mundo se sorprende de la enorme deuda acumulada por los EEUU. En 1929 cuando estalla la última gran crisis del capitalismo, la deuda total (privada y pública) representaba el 130% del PIB estadounidense. Hoy, asciende a 240% ¡y sobrepasa incluso el 350% si se incorpora la deuda del sector financiero! Se comprende que tal nivel de endeudamiento provoque el nerviosismo de los mercados financieros. Pero hasta hoy los bancos centrales habían hecho todo por evitar el hundimiento del sistema: en numerosas ocasiones, desde hace un año, han prestados varios miles de millones a uno u otro banco que necesitaba dinero para pagar una deuda a otro banco. En resumen, los centros financieros estaban agitados, pero aguantaban bien. El 15 de septiembre de 2008, la quiebra de Lehman Brothers, uno de los bancos más importantes de EEUU, ha sido la gota que ha colmado el vaso. Ya que Lehman Brothers devía sumas considerables a otros bancos, que han visto hundirse inmediatamente su valor bursátil. Dado que la situación de Lehman Brothers no era fundamentalmente diferente de aquella de otros bancos, muchos se han dicho: "Este es sólo el primero. Si Lehman quiebra otros lo harán igualmente." Y ese fue el comienzo de la ola de pánico.
2. ¿Por qué el país más rico del mundo está tan endeudado?
Sólo observándolo con perspectiva y analizando las estadísticas suministradas por la Reserva Federal durante los últimos 50 años se puede comprender verdaderamente de dónde viene la crisis. Entre 1950 y 1980, la proporción deuda/PIB era perfectamente estable en los EEUU porque la economía estaba regulada por un compromiso "fordista": un cierto número de reglas colectivas aseguraba una progresión regular de los asalariados y un reparto equitable de las ganancias de la productividad entre asalariados y accionistas. Estas reglas de juego fueron la causa de los treinta años de fuerte crecimiento conocidos en EEUU y Europa.
Pero, en 1981, Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca. Y es a partir de ahí que la deuda va a aumentar considerablemente. Primero la deuda pública (a causa de la bajada de impuestos para los más ricos), pero sobre todo la deuda privada, porque la precariedad del mercado de trabajo lleva a una bajada de la parte correspondiente a los salarios en el PIB: un número creciente de hogares americanos están obligados de endeudarse para continuar a consumir.
En un contexto de ganancias de productividad muy elevadas, las políticas liberales han provocado en el mercado una precariedad catastrófica.
El último informe económico de la Casa Blanca indica que la jornada laboral semanal real media (sin contar parados) ha caído a 33,6 horas porque millones de asalariados estadounidenses no hacen más que de 10 a 15 horas semanales. Pequeños trabajos, pequeños salarios... Millones de estadounidenses han visto sus ingresos reducirse desde hace 20 años. Si el consumo continúa aumentando, es únicamente porque se ha forzado a las clases medias y pobres a endeudarse cada año más. Hasta endeudarse más allá de lo razonable.
Generando millones de pequeños trabajos, se elimina de forma permanente la demanda. Había que dar rienda suelta al crédito. Por un lado, se reduce el salario de los trabajadores para remunerar a los accionistas, por otro lado se les presta dinero para que puedan continuar consumiendo y comprando lo que producen las empresas. La crisis actual no se debe solamente a la inconsciencia de algunos especuladores locos. El problema es más grave y más profundo: Para asegurar un máximo de beneficios a los accionistas manteniendo el nivel de consumo, el neoliberalismo ha tenido la necesidad estructural de un endeudamiento creciente.
Como explica Patrick Artus, Director de Estudios de la Caja de Depósitos y Consignaciones, "sin el incremento de la deuda de los hogares, ¡el crecimiento sería nulo en la zona euro desde el año 2002!."
Este es un punto fundamental: la crisis no viene de la remuneración excesiva de banqueros y altos ejecutivos, sino de una remuneración insuficiente de asalariados durante 25 años.
3. ¿Cómo funciona el contagio? Para mejorar la rentabilidad a corto plazo, los bancos europeos han ido a comprar a los EEUU productos financieros que estaban podridos. Aquellos han registrado pérdidas colosales. Consecuencia: prestan menos dinero a las PyMEs, que disminuyen las inversiones. Es la primera causa de contaminación. La segunda viene del hecho que la del PIB correspondiente a los asalariados se ha hundido: los hogares occidentales necesitan endeudarse para continuar a consumir. Si los bancos no conceden nuevos créditos, la demanda se ralentizará.
Las raíces de la crisis financiera son 30 años de crisis social.
4. ¿Está justificado el paralelismo con la crisis de 1929?
En general sí, incluso si hay diferencias importantes. Vivimos desde hace treinta años la repetición de un escenario que condujo a a crisis de 1929. Primera etapa: Las ganancias de productividad elevadas que provocan paro y desequilibran la negociación sobre los salarios. Entre 1900 y 1920, llegaron las nuevas formas de organizar el trabajo de Ford y Taylor (cf. Charlot en "Tiempos Modernos"). Desde hace treinta años, es la revolución de la informática y la robótica. Segunda etapa: La baja del montante correspondiente a los salarios y la subida continua de los beneficios da momentáneamente un nuevo empuje a la esfera bancaria y bursátil. Tercera etapa: La euforia en los mercados financieros se vuelve de repente irrazonable.
En Francia, la parte del PIB correspondiente a salarios ha bajado a un 11% en 25% años. Este año, son unos 200 mil millones de euros, que se han ido a los beneficios empresariales y que hubieran ido a los asalariados si se hubiera conservado el equilibrio salarios/beneficios de principios de los años 80. ¡200 mil millones en un sólo año! Y en 25 años son unos 2,500 mil millones de euros que debieran haber ido a los asalariados y que se han ido de Francia a la esfera financiera... Se comprende que algunos hayan perdido todo sentido de la medida y se hayan metido a especular imaginando que este movimiento de baja de salarios y de subida de beneficios duraría siempre. Así, hay un momento donde la euforia llega a su fin y ha y que volver a la realidad. El sistema era insostenible. Afortunadamente, nuestros dirigentes han aprendido algunas lecciones de 1929 y desde hace un año, se ha hecho todo lo posible para evitar el hundimiento del sistema financiero. Pero el problema de fondo permanece: Es el paro y la precariedad que han provocado el desequilibrio salarios/beneficios. Salvar los bancos es necesario pero no es suficiente para salir de la crisis. Las raíces de la crisis financiera, son treinta años de crisis social.
Si no se sale de la crisis social, no se arregla ningún problema. Desde 1929, llegó 1933 (la llegada de Hitler al poder) y después la Segunda Guerra Mundial en 1939. Lo que inquieta hoy, es la situación social en los EEUU o en Europa, pero sobre todo lo que pasa en China. Todos los estúpidos que decían durante años que no había ningún riesgo de recesión en los EEUU afirmaban con la misma ilusión que, en caso de ralentización, China tomaría el relevo. Pero constatamos hoy que el crecimiento se ralentiza de forma clara en China (baja de exportaciones y explosión de la burbuja inmobiliaria). Añádase que la situación social es ya bastante tensa. En ocho años, China ha doblado su presupuesto militar. Y la semana pasada, los EEUU han vendido más de 6 mil millones de armas a Taiwan.
No se afronta el fondo del problema: la crisis social y el reparto cada vez más desigual de riquezas que provoca.
5. ¿Los planes de Paulson y de Sarkozy están a la altura? El plan de Paulson así como las acciones llevadas a cabo en Europa por diferentes gobiernos debería permitir el hundimiento de los bancos. No hacer nada habría costado al final más caro. Es escandaloso ver que el dinero público se utiliza para rescatar un sistema corrompido por la avidez y la especulación, pero era urgente reaccionar. En varios países, la justicia ha hecho embargos y podemos esperar que aquellos que han actuado de forma totalmente cínica tendrán la ocasión de reflexionar sobre la gravedad de sus actos, pasando algunos meses o años entre barrotes. El plan Paulson (y todo lo que hacen los bancos sin teorizar demasiado) va a permitir sin duda evitar una hecatombe en el sector financiero pero, de nuevo no se afronta el fondo del problema: la crisis social y el reparto cada vez más desigual de riquezas que provoca.
6. ¿Cuáles son las consecuencias sobre la economía real? En España, el paro a aumentado en 600,000 personas en un año, porque el mercado inmobiliario se ha hundido. El paro aumenta también en Francia, y uno de los grandes patrones de la construcción anunciaba en Le Monde, el 10 de Octubre que el sector arriesgaba 180,000 empleos. Ahora, todo dependerá de las tomas de decisión políticas. ¿Se van a suprimir realmente 180,000 empleos en la construcción o se va a desbloquear los presupuestos para que esos 180,000 puedan construir alojamientos sociales y aislar los edificios existentes? ¿La crisis financiera va a disminuir nuestra ambición en la lucha contra el cambio climático o vamos por fin a comprender que responder a la crisis ecológica es uno de los medios de responder a la crisis social?
7. Sarkozy quiere castigar a los culpables ¿Quiénes son? "Quiero desarrollar el crédito hipotecario en Francia. Eso es lo que ha permitido el crecimiento sostenido en los EEUU", afirmaba Sarkozy hace dos años (Les Echos de 09/11/2006). Hace dos años, Nicolas Sarkozy estaba totalmente bajo el encanto del "milagro americano" y quería importar todas las recetas. Afirmar hoy que quiere castigar a los culpables no está exento de gracia: ¡El forma parte de ellos! Los verdaderos culpables son sus amigos y sus referencias ideológicas: Ronald Reagan, Margaret Thatcher, George W. Bush...
8. ¿Las acciones del gobierno pueden sacarnos de la crisis? Para salvar a los bancos y proteger el ahorro de los ciudadanos, el gobierno hace lo que puede, En el fondo, por contra, casi todas las decisiones desde hace 18 meses van en dirección errónea. La reforma del mercado laboral que Nicolas Sarkozy y Francois Fillon han impuesto a los agentes sociales está directamente inspirada en la reforma Hartz 4 puesta en marcha en Alemania hace algunos años. Esta reforma Hartz 4 ha hecho caer a 6 millones de alemanes en los límites de la pobreza obligando a los asalariados en paro a aceptar pequeños trabajos a 400 euros al mes. Hay que ser honesto: esas políticas económicas van a agravar la crisis. Lo que hace falta, es que Europa sea capaz de lanzar un verdadero New Deal.
9. ¿Es Europa útil o dañina? ¡Necesaria, más que nunca! Si no tuviéramos una moneda única, el pánico en los mercados financieros sería aún más grave y los tipos de interés serían aún más elevados. Debemos alegrarnos de haber creado el euro. Sin embargo, la carga fiscal europea disminuye claramente nuestras capacidades de actuación. En EEUU, el tipo de interés sobre los beneficios es del 40%. En Europa es sólo del 25%, porque desde que Irlanda ha entrado en la UE, quién más disminuía su impuesto, más atraía a las empresas. Nunca los beneficios han sido tan elevados, pero nunca se ha bajado tanto el impuesto sobre los beneficios. Es dramático porque eso disminuye claramente los recursos de los Estados miembros. Puesto que justamente, de cara a la crisis, las necesidades son enormes: para sostener la actividad, para financiar la investigación, las universidades, el alojamiento o la lucha contra el cambio climático.
10. ¿Hacia dónde vamos? En 1989, cae el muro de Berlín. Y algunos nos han dicho que el liberalismo era la única solución. Veinte años más tarde, es la impostura neoliberal que se desploma a su vez. Nadie puede creer que los mercados libres producen la felicidad de la humanidad. Hoy, debemos afrontar esta crisis financiera pero también la crisis energética, climática y alimentaria. En todos estos campos, el hipercapitalismo nos ha llevado al desastre. Tenemos la obligación de pensar, y deprisa, en una alternativa. En China o en otras partes del mundo, la situación puede degenerar muy deprisa. Una carrera de sprint para inventar una alternativa concreta al liberalismo es necesaria antes de que el sistema económico completo se hunda por completo. Hay nuevas ideas. Pero son dispersas, cada uno trabaja en su esquina. Es como el elemento de un puzzle: ahora hace falta reunir las piezas para hacer aparecer un nuevo proyecto de sociedad. "El mundo no será destruido por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que lo observan sin hacer nada", decía Einstein.
Porcentaje del PIB debido a salarios y a beneficios de las empresas en los EEUU. Se observa que el porcentaje correspondiente a los salarios está en un mínimo histórico y los beneficios empresariales están en lo más alto desde principios de los 60. (Fuente New York Times)